
Ahy mi niño, que difícil es querer y tener. Necesito de tus silencios, de tus abrazos, de tus mimos, de tu paciencia, de tus consejos a media noche, de tu respeto, de tus caricias en el pelo, de tu aliento cuando estoy triste, de tus risas, y de esas cosquillas que me hacen descubrir que puedo volar al país de Nunca Jamás.
Siento que eres mi espejo, verme en ti es muy fácil, relajarme hasta poder sentirme a mi misma tal y como soy, respirar hondo y acurrucarme en tu regazo. Descubrirme en ti es un placer.
Mira que te quiero y te tengo, y ...me siento afortunada por ello.
Me gusta que me acompañes por el sendero que tanto me cuesta recorrer, que me ayudes a encontrar mi camino, que me levantes cuando tropiezo y que sepas hacerme ver que las cosas no son como yo las veo.
Agradecida me siento por haberte encontrado.
Como decía en el texto que perdí,
Que pena que pidamos a la vida cosas tan distintas.
Que cruce de vidas. ¿Verdad?
Bilma.
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